Hace unos días me preguntaban por los niños hipoactivos, la información que tengo es esta:

Los niños se muestran frecuentemente cansados, se aburren con facilidad cuando tienen que leer y lo les interesa mucho lo que están leyendo. Podríamos decir que “viven en la luna”, ensimismadas. Pueden mostrar dificultades para completar tareas que se les asigna en la escuela o en la casa, no muestran interés por esos encargos que se le hace, pueden mostrar conductas de evasión mintiendo sobre los deberes, dejarse la agenda en clase… aparecen como personas desorganizadas.

Estos niños lejos de captar la atención por sus maldades o su inquietud, parecen no manifestarse, no comprender o, en ocasiones, no querer participar de lo que hay a su alrededor. Niños, ante los cuales los padres deben estar atentos, porque su pasividad puede esconder algún problema que requiera de ayuda médica.

Los niños hipoactivos pueden pasar desapercibidos por que en la actualidad encontrar niños tranquilos no es frecuente y a todos nos gusta tener en casa o en clase personas poco revoltosas.

Es necesario diferenciar si la hipoactividad es adquirida, es decir, el niño que poco a poco disminuye su nivel de actividad, porque puede esconder otras causas que habría que diagnosticar, o es una hipoactividad que arrastra desde hace mucho tiempo. Parece que se muestra con mayor medida en las niñas.

Se debe evaluar la audición, visión, nivel cognitivo, condición neurológica integral, además, de evaluación pediátrica general. Si el diagnóstico final es un déficit atencional inactivo o hipoactivo, se debe plantear una prueba terapéutica con metilfenidato. Además, de corregir aquellos otros factores que de esta condición pudieran presentarse.

Personalmente, cuando me he encontrado con niños que presentas estas ó parecidas características, lo que he aconsejado a los padres es afrontar por partes y desde distintas disciplinas cada uno de los aspectos a mejorar. La medicación del neurólogo, la ayuda de algún especiaista, los profesores del colegio, logopedas, nutrición, los padres... en fin todos aquellos que puedan ayudar.

Se trata de parcelar cada uno de los campos en que necesita mejorar sabiendo que la persona es una unidad y que los hábitos que se adquieren se extienden a la totalidad de la actividad personal.