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La Coctelera

Orientador de ESO

Un diario para padres, profesores y alumnos.

6 Septiembre 2006

PARA MIS COMPAÑEROS DE LA ESO: DOCENCIA : ¿ARTE O CIENCIA?

DOCENCIA : ¿ARTE O CIENCIA?
1. Quisieras que tus alumnos fueran de determinada manera. Empieza tú por SER —por esforzarte en SER— así.
2. No saben nada, no obedecen, no tienen educación... Son frases que se oyen a menudo en la Sala de Profesores. Lo más adecuado sería terminarlas así: Es natural; para eso estoy yo aquí: para enseñarles mi asignatura, mis modales...
3. Una fórmula que no falla: Enfado sin control = Fracaso pedagógico.
4. Preguntas a un alumno y contesta mal. Entonces, irritado, dices: “Es intolerable; te lo he explicado mil veces”. Bueno, vamos a suponer que es verdad, que lo has explicado mil (!) veces. No te importe. Explícalo una vez más. Y no pierdas el tiempo enfadándote.
5. Cuando hagas tu plan de trabajo procura que el alumno haya de gastar en material lo menos posible.
6. Sé realista al proyectar. Ten en cuenta las limitaciones de los alumnos, del Centro, y las tuyas propias.
7. Al proponer ejercicios, ten en cuenta dos cosas: Las posibilidades que tengan los chicos de resolverlos y el tiempo que hayan de invertir.
8. Castigo colectivo, castigo contraproducente.
9. No digas nunca: “Voy a decirle al Director”. ¿Es que tú no tienes autoridad y competencia?
10. ¿Pero cómo quieres que los alumnos tengan responsabilidad a largo plazo? No les hables de Junio ni de los exámenes —por lo menos, no les hables demasiado de ello—, sino procura estimularles para que cumplan “hoy” y “ahora” su deber.
11. Si consideras desacertada alguna sugerencia o encargo de Dirección, tienes el deber de exponerlo para que se modifiquen.
12. Piensa que en el Centro hay más profesores que tú y más alumnos que los tuyos y más asignaturas que las tuyas y más problemas que los tuyos.
13. El profesor necesita tener, entre otras, dos cualidades fundamentales:
a) CAPACIDAD DE COMPRENSIÓN DEL ALUMNO
b) NERVIOS DE ACERO
14. El alumno no es un autómata: no puede “comprender” ni “obedecer” instantáneamente y a la velocidad que el profesor pretende a veces. Su tiempo de reacción es bastante irregular y, desde luego, distinto del que tiene el adulto.
15. No está de más acostumbrar a los alumnos a obedecer automáticamente en algunas cosas —si se da uno arte en ello, incluso les gusta y les divierte— p.e.: sentarse al entrar en clase o levantarse al terminar, o para salir del aula, o para preguntar...; pero, en lo demás, es conveniente que el alumno comprenda por qué se le pide aquello y cuánto le conviene hacerlo.
16. Síntomas inequívocos de que el profesor antepone su comodidad al interés por el alumno son los siguientes: el grito estentóreo, la expulsión del alumno de clase, el mandar un castigo para casa, el enviar al chico al Jefe de Estudios o al Director sin que medie una causa suficiente, etc.
17. Antes de adoptar en clase una actitud violenta conviene reflexionar. Y después, no adoptarla.
18. La mayoría de las veces será más eficaz una salida de humor —cuidando que no humille al interesado o interesados— para zanjar un problema de disciplina en que el profesor haya de intervenir, que un “sermón” en regla.
19. Los alumnos no pueden mantener la atención tensa durante mucho rato. Conviene ayudarles a relajarla tres o cuatro veces a lo largo de la clase: un chiste oportuno, algún ejemplo muy concreto que pueda divertirles, un simple desentenderse un poco de la clase para que puedan moverse y hablar algo mientras copian algo de la pizarra o repasan las notas tomadas o los ejercicios que acaban de realizar... puede ayudar mucho para aquél fin. Pero hay que saber centrar la atención en cuanto queramos.
20. Hay que extirpar de nuestras aulas, discreta pero firmemente; la “soplonería” y la mentira.
21. Los alumnos son personas. Hay que sentir por ellos un respeto profundo.
22. Si nos esforzamos por sonreír y ser amables con una visita que nos molesta, ¿por qué no hacer lo mismo con los alumnos en lugar de reaccionar ante ellos con una actitud que cuidaríamos mucho de evitar con una persona mayor? ¿No se da aquí, entre otras cosas, un abuso de autoridad?
23. Explicar una clase sin prepararla previamente, planteándose los problemas didácticos oportunos, es poner un gran porcentaje de posibilidades para que la clase sea ineficaz o contraproducente.
24. Si se piden a los alumnos los cuadernos, ejercicios; trabajos; etc. para revisarlos, hay que revisarlos efectivamente. Y demostrar a los chicos que se han revisado.
25. Si se acierta a distribuir bien el tiempo de las clases —explicación, ejercicios, diálogo, estudio, etc. — y se conserva ese orden bastante tiempo, se logrará gran eficacia con poco esfuerzo.
26. Es más eficaz decirle a alguno que se quede después de clase para hablar con nosotros y, entonces, hacerle a solas las reflexiones que creamos oportunas, que corregirle más o menos airadamente en público.
27. Hay que procurar que todos “vivan” la clase.
28. No esperes conseguir que tus alumnos hagan bien las cosas porque les hayas dicho una vez cómo han de hacerlas. Tendrás que insistir.
29. Plantéate el problema de cómo quieres que los chicos hagan su trabajo y qué tipo de material han de usar. Piénsalo detenidamente Toma una determinación. Dedica la primera clase del curso a explicárselo a tus alumnos. Vigila más de cerca los primeros días si siguen tus indicaciones. Y corrige lo que sea preciso corregir.
30. Procura aprenderte pronto los nombres de los alumnos y conoce sus caracteres, reacciones, ambiente, etc.
31. Cuida que tus alumnos se esmeren en la presentación de los trabajos que les encomiendas.
32. Si eres profesor de carácter literario, no dejes de exigirte y exigir a tus alumnos claridad de concepto y exactitud de expresión.
33. Si eres profesor de una asignatura de carácter científico, no dejes de exigirte y exigir a tus alumnos corrección ortográfica y esmero literario.
34. Cuando un alumno, en lugar de un ejercicio, te presenta un “churro” es absurdo e ineficaz que te enfades con él. A lo mejor — a lo peor— nadie le ha dicho antes cómo tenía que hacerlo.
35. El objeto de pedir a los chicos dibujos, problemas, etc. no es hacer colecciones, sino darles ocasión para aprender con más facilidad.
36. No se trata de que al final del curso hayas recogido X cuadernos, mapas, etc., de cada alumno, sino de que cada alumno vaya haciendo esos trabajos a través del curso.

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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Simio

Simio dijo

Nervios de acero y capacidad de comprension del alumno....¿En que ejercicio de las oposiciones a maestro/profesor de instituto se valoran esas dos caracteristicas?

6 Septiembre 2006 | 12:21 PM

Pablo Francisco

Pablo Francisco dijo

Una vez aprobadas las oposiciones, quizás por ello, no hay nadie que nos impida actuar así. A mi me parece, no es fanfarronada, que el ejercicio donde están estas preguntas es el "ejercicio de nuestra profesión.

6 Septiembre 2006 | 03:08 PM

Xilas

Xilas dijo

Si TODOS los profesores hicieran eso subiria notablemente la tasa de aprobados, pero algunos se hartan muy pronto y tran la toalla, es lo peor que pueden hacer.......

Xilas

11 Septiembre 2006 | 03:18 PM

p_v_

p_v_ dijo

eeeeeeee osito nos dices eso cada dia jajajaja bueno adios

14 Septiembre 2006 | 06:12 PM

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Sobre mí

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Madrid, España
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Mi nombre es Pablo Francisco Montejano Sánchez. Estudié Magisterio en la especialidad de Educación Física y mas tarde la licenciatura en Psicopedagogía. En la actualidad trabajo en el barrio de Vallecas (Madrid), como orientador. Puedes escribirme a pablomontejano@gmail.com

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