Llega un momento en la relación con otras personas, en que una mirada es suficiente para transmitir todo lo que en ese momento tienen dentro los protagonistas del contacto visual. Lo de “contacto visual” es deformación producto del deporte que practico, balonmano. En cualquier deporte, para darle a otro el balón, para coordinarse tiene que existir ese contacto visual, un instante en el que se “entienden” y los dos emprenden las acciones necesarias para culminar la jugada. Es necesaria la colaboración del otro.

En la relación profesor-aula también es necesaria la colaboración para llegar a rematar la jugada. Los profesores necesitamos de los alumnos para poder dar clase, no me refiero a que estén como una silla ó una mesa claro está. Necesitamos que nos escuchen, que participen, que nos miren, que nos pregunten, que nos lleven, que nos den pistas de por donde.

-¿Y si no quieren?
-Si no quieren no hay jugada. Me convierto en un chupón.
-¿Es que soy el que juega bien?
- Será así, pero no dejas de ser un chupón. Tú inicias la jugada y cómo tus compañeros son malos y no quieren colaborar, tú la terminas, tú eres el protagonista para bien ó para mal.
-¿Quién es el protagonista de la educación? El alumno. No le podemos dejar en el banquillo, sin ellos la educación no existe.

-En esta película resulta que el protagonista está en huelga de brazos caídos y los actores secundarios le tienen que convencer de que sea el protagonista.

¡Qué tiempos!