Hoy venía pensando en contaros lo que me ha pasado con un "objetor escolar", alumnos que no se sienten nada atraídos (motivados no me gusta) por la escuela y que deben permanecer en ella hasta los 16 años. Pero Michael me hace la pregunta que origina el título. Michael me dice que no sea tan teórico y que cuente experiencias. Aquí van algunas.

Jesús de 4º de ESO ha tenido que ir al médico. Motivo: se enganchó de tal modo a un juego en red por Internet que sus padres se alarmaron. ¿Cuando se alarmaron? al recibir varias recibos pagados con plástico que Jesús les había ¿robado? Cuando sus padres decidieron enterarse y tener un mínimo control de lo que su hijo hacía, Jesús se quedó varios días sin levantarse de la cama. Entonces me llamó su madre para contármelo, se negaba a salir, a comer, a lavarse. Lo que le pidieron es que dedicara al ordenador “solo” 1 hora diaria y 3 los fines de semana.

Otro Jesús de 4º de Primaria tenía dificultades para comprender lo que leía. Todas las tardes antes de cenar se conectaba a una página con su padre para hacer ejercicios.

Ricardo estudia 1º de Bachiller y tiene problemas de motricidad fina y de agilidad de reflejos. Al principio de curso le puse a jugar en ordenador al famoso Supermario, después al viejo pinball y por último nos hicimos con un volante y nos pegamos unas cuantas carreras de coches. Tengo que decir que me divertí un montón y debíamos poner hora límite.

No se puede dar una respuesta simple, pero no resulta difícil ofrecer unas cuantas indicaciones con vistas a un uso razonable y provechoso.

Se considera que están contraindicados si el niño:
1. Tiene tendencia a ensimismarse o aislarse. Es el caso de niños tímidos, poco sociables.
2. Si le fascina la TV.: esos niños adictos “a mirar” y que no prestan atención a lo que ven, pero que no pueden pasar sin TV.
3. O si es excesivamente flojo de voluntad. En estos casos habrá que ser más rígido y llevar un control más estricto del tiempo.
4. Va mal en los estudios. Contraindicado absolutamente.
5. Tiene problemas de habla o de madurez afectiva.

Sí están indicados en los casos de:
1. Hiperactividad con déficit de atención, ya que aumenta su capacidad de atención y le da un objetivo a su hiperactividad.
2. Trastornos de coordinación motora. Entrena los reflejos de dedos y manos.
3. En niños hipoactivos, lentos de reflejos y de intelecto. Por los mismos motivos anteriores.
4. Olvidadizos o despistados. En la mayoría de los juegos hay que ser muy rápidos y estar muy atentos.
5. Tienen problemas de autoestima. En estos casos hay que elegir juegos estimulantes y no muy complicados.