PADRES, PROFESORES Y ALUMNOS.
No me decido que contar hoy. Me he acordado que ni madre me decía -hijo empieza por lo que más rabia te de-, se refería claro está a los deberes ó a los trabajos que tenía que hacer en casa.
Lo que más rabia me ha dado hoy es las malas caras de un compañero cuando le decía al tutor de un curso, que el padre de fulanito le ha puesto una nota para hablar con el. -¿y qué quiere que le diga?, lo que tiene que hacer su hijo es estudiar. Estoy seguro que cuando hablen tranquilamente el buen profesor le dirá algo más a la familia de fulanito que -lo que tiene que hacer es estudiar-.
A mí me parece estupendo que los padres quieran hablar con los profesores y entiendo también que los padres conocen que lo primero que tiene que hacer su hijo es estudiar. Pero hay padres que no saben como hacerlo, les falta fuerza moral para exigir a los hijos. Los padres que se exigen a ellos mismos y luchan por ser mejores cada día, están mejor preparados para exigir a los hijos.
Padres, profesores y alumnos. Este es el orden lógico que se debe cuidar desde las instituciones educativas para que la transmisión de la cultura sea eficaz. Después de los padres, los profesores.
La formación del profesor en lo referente a como dar clases es muy escasa. No se enseña a los que muestran interés por dedicarse a la docencia estrategias propias de un profesor en al aula. Cada vez que llega un compañero nuevo con su curso de capacitación, preparado para entrar en el aula, pienso que nadie le ha enseñado que hacer.
En fin, no quería hablar de esto. Quería decir a los profesores que atiendan a los padres, que es una buena manera de que los profesores volvamos a tener delante de la sociedad un prestigio que parece perdido. No podemos quitarnos del medio, también somos protagonistas de la educación.