15 Febrero 2008
Es la primera vez que nos enfrentamos a un niño con estas característica tan especiales, tanto sus padres como nosotros (Departamento de Orientación) necesitamos ayuda que pido desde aquí.
Es complicado aprender a tratar a un muchacho que es incapaz de la empatía y los sentimientos de los demás no pare importarle demasiado, que tiene incapacidad para unas relaciones duraderas, que niega la evidencia cuando hace algo inadecuado.
Está siendo difícil también para sus compañeros, familiares, vecinos, profesores...
Ver al muchacho como un enfermo es muy costoso para los que le rodeamos, verlo como all chico de la silla de ruedas, como al que tiene muletas... Es sencillo ver en los alumnos motóricos su necesidad pues nos imaginamos en su lugar y claro seguidamente saltan a la vista sus necesidades.
Qué difícil es ver las necesidades cuando se trata de niños con trastorno del comportamiento. ¿serémos nosotros, como ellos, incapaces de la asertividad con ellos? ¿puede ser posible que no sepamos imaginarnos es su pellejo?
Termino como empecé, si alguien tiene esperiencia en este sídrome que me diga algo, sus padres también lo agradecerán.
servido por Pablo Francisco
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10 Diciembre 2007
-¿Está don (nombre)?
- No, ¿que quieres?
- Nada, que otra vez me encuentro mal, me duele la tripa.
En estos días varios alumnos han pasado por el Departamento de Orientación con síntomas parecidos y sin embargo el origen hace que en unos casos la solución es inmediata y en otros no es tan fácil.
Es frecuente que me lleguen noticias de alumnos que por las mañanas a la hora de salir de casa se encuentran mal. Les duele la cabeza, sienten nauseas, vomitan...
En la mayoría de los casos, son escolares que se ponen nerviosos sin que exista una causa, no están en épocas de exámenes, en casa todo está bien, en clase no hay ningún tipo de abuso, etc.
Cuando los padres, los profesores ó el mismo alumno lo detecta y no ha pasado demasiado tiempo, hay un remedio que ha funcionado en muchísimas ocasiones: después de desayunar tomarse una simple infusión de tila ó una valeriana.
Es necesario también hablar del tema, interesarse por si hay motivos que se nos pasan a simple vista, pero si no se encuentran no hay que forzar el encontrar "algo" que no funcione.
Con el paso de los días todo vuelve a funcionar y el afectado aprende a controlar sus reacciones.
Cuando todo lo dicho anteriormente sucede en época de exámenes, pienso que la cosa cambia. En la mayoría de los casos lo que he encontrado son alumnos que no quieren defraudar las expectativas que ellos u otros tienen depositadas en el.
¿Qué ha pasado? Simplificando mucho diría que son personas que se comparan ó se les compara y por ello se complican.
Una vez que se ha complicado la cabeza no funciona la tila ó la valeriana, es necesario armarse de paciencia y poco a poco ayudar a esa persona a des-complicarse ó que dejen de compararle las personas que les rodean. Es posible que si deja de querer ir al colegio necesite una ayuda médica
Hay mucha variedad de motivos por los que alguien puede llegar a no querer ir un día al colegio, pero con digo la mayor parte de los casos que me encuentro son de los primeros y unos pocos de los segundos.
servido por Pablo Francisco
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14 Junio 2007
Hace unos días me preguntaban por los niños hipoactivos, la información que tengo es esta:
Los niños se muestran frecuentemente cansados, se aburren con facilidad cuando tienen que leer y lo les interesa mucho lo que están leyendo. Podríamos decir que “viven en la luna”, ensimismadas. Pueden mostrar dificultades para completar tareas que se les asigna en la escuela o en la casa, no muestran interés por esos encargos que se le hace, pueden mostrar conductas de evasión mintiendo sobre los deberes, dejarse la agenda en clase… aparecen como personas desorganizadas.
Estos niños lejos de captar la atención por sus maldades o su inquietud, parecen no manifestarse, no comprender o, en ocasiones, no querer participar de lo que hay a su alrededor. Niños, ante los cuales los padres deben estar atentos, porque su pasividad puede esconder algún problema que requiera de ayuda médica.
Los niños hipoactivos pueden pasar desapercibidos por que en la actualidad encontrar niños tranquilos no es frecuente y a todos nos gusta tener en casa o en clase personas poco revoltosas.
Es necesario diferenciar si la hipoactividad es adquirida, es decir, el niño que poco a poco disminuye su nivel de actividad, porque puede esconder otras causas que habría que diagnosticar, o es una hipoactividad que arrastra desde hace mucho tiempo. Parece que se muestra con mayor medida en las niñas.
Se debe evaluar la audición, visión, nivel cognitivo, condición neurológica integral, además, de evaluación pediátrica general. Si el diagnóstico final es un déficit atencional inactivo o hipoactivo, se debe plantear una prueba terapéutica con metilfenidato. Además, de corregir aquellos otros factores que de esta condición pudieran presentarse.
Personalmente, cuando me he encontrado con niños que presentas estas ó parecidas características, lo que he aconsejado a los padres es afrontar por partes y desde distintas disciplinas cada uno de los aspectos a mejorar. La medicación del neurólogo, la ayuda de algún especiaista, los profesores del colegio, logopedas, nutrición, los padres... en fin todos aquellos que puedan ayudar.
Se trata de parcelar cada uno de los campos en que necesita mejorar sabiendo que la persona es una unidad y que los hábitos que se adquieren se extienden a la totalidad de la actividad personal.
servido por Pablo Francisco
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9 Marzo 2007
Se habla mucho de la autoestima, copio una redacción de un alumno de 5º de Primaria sobre el tema ¿Me gusta cómo soy?
A veces he pensado cómo soy y he llegado a la conclusión que soy un chico completamente normal.
No soy ni alto, ni bajo, ni gordo ni flaco, y en cuanto a mis cualidades soy bastante inquieto, alegre y muy charlatán.
En definitiva: me gusto a mí mismo.
No sé si afirmarlo es falta de modestia pero los mayores dicen que debemos estar contentos con un mismo y amarnos a nosotros mismos para así amar a los demás.
He crecido en un ambiente familiar donde siempre me han apoyado y ello ha colaborado a fortalecer mi autoestima. En ocasiones me he hundido un poco al ver mis defectos y “pecadillos”, pero ahí está mi abuela para subirme el ánimo y decirme que “soy el niño más guapo del universo”
Concluyendo: Me gusto a mi mismo
¡Ojala siempre sea así!
DB
Cuando uno de los profesores que trabaja en el departamento de Orientación nos la leyó, pensamos que era una buena muestra real de lo feliz que se es cuando se tienen los apoyos que este alumno. Por otro lado es muy sencillo lo que tiene:
- una abuela que le quiere y a la que ve con alguna frecuencia,
- alguien que le hace ver y entender los defectos que posee,
- también le hablan de sus cualidades,
- le han contado que es necesario aceptarse como uno es,
- que es imposible dar a los demás lo que uno no tiene (amor),
- lucha por una moral que le han enseñado en su casa…
Pero pienso que lo que más ha influido en sentirse tan feliz y tan a gusto con el mismo, es que a este alumno le ha dedicado tiempo su familia.
servido por Pablo Francisco
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19 Octubre 2006
La elección del colegio, después del nacimiento de los hijos, es una de las decisiones más serías que han de afrontar los padres. Una vez tomada la decisión, en los primeros años de escolaridad la presencia participativa de los padres en la escuela se manifiesta en la frecuencia con que acuden a las reuniones a las que son convocados por el centro.
Las estadísticas manifiestan que el vínculo positivo que se genera entre escuela y padres de familia da como resultado una mejora en los objetivos centrales de la educación: formación íntegra de la persona y, como aspectos concretos, el rendimiento académico, el comportamiento, la asistencia, y la identificación con la escuela.
Sin embargo nuestra sociedad, que marca tanto a la familia como a la escuela, está modelada por el pensamiento propio de nuestro tiempo: la concepción del hombre, el estilo de vida marcado por las típicas prisas de una sociedad competitiva, el afán de lograr objetivos simplemente cuantitativos, el logro de metas a cualquier precio, y la escasez de tiempo, van dejando en su camino un lamentable saldo: confundir “buena educación” con porcentaje de aprobados o suspensos en las evaluaciones. O que las entrevistas padres-profesores sólo se deben producir cuando haya problemas; o se reduzca, en el peor de los casos, a que los padres se quejen de los profesores y los profesores de los hijos.
Cuando la familia opta por un centro, está aceptando de hecho el centro en su totalidad: desde la idea de persona, expresada en el “Carácter propio del Centro” (o ideario) hasta la normativa de convivencia. Si vuestro hijo percibe que vosotros, en la práctica, no estáis de acuerdo con los valores que él recibe en las aulas, se le hace un doble mal: o bien, se convierte –sin saberlo, en un cínico o en una veleta porque no tiene jerarquía de valores con los que afrontar sus decisiones.
Comprender en profundidad que los padres son los primeros educadores, que la instrucción no agota la realidad escolar, y que lo que se recibe en las aulas va más allá del mero aprendizaje de datos, es fundamental para generar el interés y colaboración activa familia y la escuela. Es decir, la escuela -al ser elegida entre otras posibles- se siente corresponsable de la formación del hijo. Visto así, se comprende ahora que la educación es un proceso largo en el que el acompañamiento mutuo es la única manera de consolidar una verdadera educación.
Al parecer, las estadísticas demuestran que, conforme el niño va avanzando en su escolaridad, los padres se van distanciando del colegio porque éste deja de ser un punto de encuentro educativo. Para mantener la colaboración la escuela debe generar propuestas originales y suficientemente atractivas que integren a los padres y éstos participar de ellas.
La entrevista
La periodicidad de las entrevistas varía mucho en función de cada familia aunque un criterio aproximado podría ser verse a comienzo, mitad y final de curso.
Cuando el hijo es pequeño, un solo profesor tiene suficiente visión de conjunto pero al pasar a la Secundaria la labor del preceptor-profesor encargado resulta fundamental pues consiste en coordinar la tarea del equipo de profesores que intervienen en la educación de nuestro hijo.
No hace falta que haya ningún asunto preocupante para concertar una entrevista. Es más, cuando todo marcha bien es el momento ideal para hablar de temas verdaderamente importantes para su futuro: cómo mejorar los puntos fuertes, de los pasos para alcanzar el proyecto educativo que, como padres, hemos determinado, erradicar malos hábitos, etc. En definitiva es educar para la vida, y aquí sí que se alcanza la educación integral y se supera el umbral de la mera instrucción o adiestramiento.
Salvo cuestiones especialmente graves, en cuyo caso la entrevista será monográfica, es conveniente abordar un abanico amplio de temas: las asignaturas, las metas de carácter, la relación con los compañeros y amigos, el desarrollo de virtudes tales como el orden, sinceridad, laboriosidad, generosidad, etc.
Resultará conveniente que la entrevista esté preparada por ambas partes y que se mantenga una línea de continuidad entre todas las entrevistas. Para ello, se pueden tomar notas (tanto previa como posteriormente a la entrevista), aunque ello dependerá del número de temas tratados, los compromisos adquiridos y la memoria de cada uno.
Por parte de los padres no se debería acudir a la entrevista con la actitud pasiva de "a ver qué me cuentan". Marido y mujer deben pensar juntos qué posibles temas conviene abordar, en qué campos pedir consejo, contrastar con el preceptor si la percepción desde el colegio y la familia coinciden y, en caso de divergencia, en qué y por qué discrepan. Cuando los padres estén interesados en algunos datos concretos, vale la pena que avisen previamente al preceptor para que éste pueda recabar la información necesaria y así preparar aún mejor la entrevista.
Si los padres advirtieran que el preceptor contesta con frases genéricas, ambiguas o lugares comunes, puede ser oportuno pedirle que consiga la información y nos informe con detalle en la siguiente conversación. Si el preceptor lo viera necesario ya os recomendará que habléis directamente con algún profesor.
Sugerencias prácticas: temas posibles
Escala de valores:
o Adecuación entre los valores que se enseñan en el centro y los que sigue la familia.
o Contexto y ambiente familiar.
o Concepto de persona.
El alumno:
o Personalidad y carácter.
o Situación académica: comportamiento y trabajo en clase y en casa.
o Habilidades sociales: relación con familia, compañeros y amigos.
o Valores o virtudes que se desean promover.
o Concretar algún detalle de servicio en la familia o con sus amigos.
o Objetivos de mejora hasta la próxima entrevista.
servido por Pablo Francisco
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11 Septiembre 2006
Iré directamente al grano. No es la primera vez que al hablar con un padre separado llegamos a la conclusión de que su hijo o su hija se aprovechan de la situación familiar para beneficio propio.
El beneficio que generalmente se consigue, en relación con los estudios, es el de la comodidad. Entendiendo por comodidad, dejar de cumplir unas obligaciones respecto al estudio por ausencia de control y autocontrol.
Es frecuente que el hijo llegue a casa y no esté la madre, que como es muy lógico tiene que trabajar y entonces como también es muy lógico no sea capaz de ponerse a realizar tareas escolares.
Es frecuente que no quiera ir con los abuelos por las tardes, pues estos podrían controlar sus tareas y es molesto.
Es frecuente que se no se comporten igual con el padre que con la madre.
Es frecuente que se juegue con la verdad respecto a las notas con los padres…
Querido alumno, lo hemos hablado muchas veces, depende de ti el dar lo que te corresponde respecto a tu capacidad intelectual y digamos que personal.
A todos, pero en especial a vosotros que os aprovecháis de la situación de hijos de padres separados os digo lo siguiente:
- Haz el propósito de decir siempre la verdad cuando te pregunten tus padres sobre los estudios, no te excuses en argumentos de película sobre lo penoso de tu situación.
- Antes de ponerte a chatear con tus amistades, piensa en que lo que más te conviene es hacer los deberes. No te pongas la tele o la play antes de hacerlos.
- No es verdad que no único que le importa a tu madre ó a tu padre sobre ti sean los estudios, pero aún si fuera así, no seas... (Iba a decir tonto/a) y te quedes toda una tarde cabreado/a con tu situación sin cuidar de tu futuro. No olvides que al que más debería preocuparte el futuro es a ti.
- Haz un último propósito, muy difícil. Pon de acuerdo a tus padres en lo que se refiere a tu educación, no seas comodón/comodona y exige que vayan juntos a recoger las notas, a ver al tutor, ha ayudarte con tus tareas aunque sean el fin de semana que vas con tu padre...
En definitiva, tienes la oportunidad de hacerte fuerte si quieres. Tu situación no es la mejor, está claro, pero tampoco te abandones sin luchar por ser el/la mejor (PON TU NOMBRE) posible sobre la tierra de tu instituto.
servido por Pablo Francisco
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9 Septiembre 2006
¿POR QUÉ ESTABAIS EN SEPTIEMBRE?
La semana pasada fue la de exámenes de recuperación. Tenía “querencia” a pasar por donde estaban los alumnos de mi clase (de la que fui tutor el año pasado). Allí estaban. La verdad es que algunos no tendrían que estar. No digo todos, pues algunos alumnos no alcanzan los objetivos del curso en junio, pero con un poco más y la ayuda de sus familias, los alcanzan en septiembre, son esos conocimientos mínimos de matemáticas, lengua e inglés tan necesarios para apuntalar los siguientes conocimientos.
Decía que algunos no tendrían que estar. Sí, lo digo por ti C., por ti N., por ti D., por ti D.. Durante el curso lo tenéis “tan fácil”. Familias en paz, sitio donde estudiar, salud, buena gente a vuestro lado… ¿por qué estabais en septiembre? Me voy a atrever a decíroslo.
- No tenéis un horario fijo de estudio.
- No aprovecháis las horas de clase.
- No apuntáis los pequeños deberes de cada día.
- Estudiáis el día ó la mañana antes del examen.
- No lleváis al día la plástica ó la tecnología.
- No tenéis una meta clara para el futuro.
- No os dejáis ayudar por vuestra familia…
Ahora sé lustras notas, todos pasáis “limpios” al próximo curso. Un solo deseo: que no tropecéis otra vez en la misma piedra.
servido por Pablo Francisco
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7 Septiembre 2006
Ahora que empieza el curso escolar, me parece prudente escribir algo sobre el uso y disfrute de la televisión de los hijos y también la nuestra. La educación debe tener como protagonista a la familia, lugar de encuentro en el que transmitir los famosos valores a los hijos.
Pienso que estas pocas ideas pueden ser de utilidad. Algunas bien se que son costosas, pero os aseguro que familias que lo intentan ganan en tranquilidad. Es cuestión de no rendirse y esperar resultados a un mes vista.
Espero que no lean esto muchos de los alumnos que me conocen...
1. No tener la televisión en el lugar más importante de la casa, ayuda a que encenderla sea una decisión más libre.
2. Controlar el mando a distancia.
3. No tengas televisión en el cuarto de tus hijos si quieres tener auténtica vida familiar, si tienen es posible que notes que se distancian de esa vida de familia y del contacto con los demás. No es falta de confianza pero no todos los programas son convenientes.
4. Atrévete y no enciendas el televisor durante las comidas. Es un tiempo muy interesante para el diálogo. Cuesta trabajo al principio saber de qué hablar pero luego es genial.
5. Pon claros límites al tiempo para ver la televisión. Por ejemplo media hora o una hora al día, cada tanto. Expresa las normas en forma positiva. No digas: «no puedes poner la tele», sino «puedes tanto por día», o «mejor hagamos tal cosa ...».
6. Evita utilizar la TV como niñera. Que los niños participen en las tareas de la casa, como ser preparar la comida u ordenar. Que lo sientan como un juego útil. Dales la oportunidad de sentir que te ayudan.
7. Fija ciertos días de la semana como días sin tele y haz noches de concursos.
8. No utilices la televisión como instrumento de premio o castigo. Esto aumentaría aún más su poder.
9. Escucha tu música favorita o la radio en lugar de utilizar la tele como sonido de fondo.
10. No te asustes si tu hijo protesta: «estoy aburrido». El aburrimiento despierta la creatividad.
11. No permitas que la TV desplace lo importante: el diálogo, la creatividad, la lectura y la diversión.
12. Considera la posibilidad de ver mucha menos tele. Cuando te liberes, no vas a poder creer cuánto tiempo has perdido de creatividad, diversión y afectos. Pero el salto ya no tendrá retorno.
servido por Pablo Francisco
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